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“Al tango no hay que salvarlo, se salva solo”

Un café con La Gata Varela

| Plumas: Marianela Robledo, Nahuel Ferrer |

Para Adriana “La Gata” Varela, el 2×4 tiene futuro y rebeldía: “Lo quisieron meter dentro del establishment y no se dejó”. Frontal y sin careta, más que de machismo en las letras prefiere hablar del “carácter edípico”; repasa con preocupación la coyuntura política y cultural.

Oriunda de tierras situadas a orillas del Río de la Plata, su Avellaneda natal la vio crecer. Se identifica como parte de la generación rockera de los 70. Pero cuando el rock subió al establishment, al sentirse huérfana de vanguardia decidió darse una vuelta por el arrabal y llamar a la puerta del tango; allí la esperaba Roberto “El Polaco” Goyeneche. Dice que algo mágico sucedió, que fue como un mandato. Desde aquel día a principios de los años 90 esta mina irrumpió en una escena de hombres para llevar al 2×4 por diferentes rincones del mundo.

Entre anécdotas, café y masitas, con su tono campechano, recibió a Amerindios en su casa para hacernos viajar un rato por las callecitas que abrazan el Riachuelo. Adriana Varela, “La Gata”, una mujer sencilla, sensual, con actitud e ideales. Una morocha arrabalera que supo llevar la dialéctica entre el rock y el tango como sello de identidad.

¿El tango es latinoamericano?

El tema es la identidad, no sé si el tango es una cuestión latinoamericana, es universal. Todo el mundo curte tango. Recuerdo que canté todas las veces que vino Hugo Chávez, lo quería mucho y todavía lo lloro. El Caribe, por ejemplo, no tiene nada que ver con el tango. Más allá de lo latinoamericano, es una música portuaria orillera, barrial y marginal. En general, está escrito desde el lugar al que uno pertenece, cosa que la clase media hacia arriba ha negado muchos años. Eso me parece muy valioso, no es panfletario, porque tiene ese relato artístico, poéticamente superior a cualquier otro género, que habla desde la pobreza, desde el barrio.

¿Podría haber surgido en otro entorno social?

Eran épocas de mucho ragú, mucha hambre, mucha villa. Siempre el verdadero artista habla con el compromiso. Digamos, sin pensarlo habla de su entorno y hace catarsis de su existencia. Si lo negás es un tema tuyo. Siempre creí que el artista está comprometido. El artista sin entorno no es ni un artista, ni un bancario, ni un médico.

 

¿Quién representa hoy lo barrial o lo marginal?

Es una pregunta compleja porque estamos muy atomizados, muy divididos. Es muy difícil decir quién lleva la bandera de lo marginal o de lo barrial. Hay bandas que empiezan como empezaron Ciro y Los Piojos, que tiene mucho tango; Ricardo Mollo, que lo conozco mucho, también lo tiene, se notaba en Divididos, que trata de hacer cosa genuinas; el Indio ni que hablar, se compromete verbalmente y manifiestamente.

gata-01¿Cómo ves la identidad del tango?

¿Viste cuando algo se derrama y empieza a correr como un líquido nutritivo; pero fuerte, nutriéndose de esa orilla, de ese barrio inevitable, que aunque no esté presente en los medios, existe? Bueno, así. Siguen existiendo, la marginalidad aumenta cada vez más. No hablo mucho de cómo veo al tango, tengo una filosofía de que al tango no hay que salvarlo, el tango se salva solo. Lo quisieron meter dentro del establishment y no se dejó, no pudieron, por eso queda una radio como “Malena”, en la que yo pongo la voz, otra como “Dos Por Cuatro”, que es más naftalinosa. Queda como de culto y no pueden con él. Y a mí me parece extraordinario.

¿Está vigente en nuestra sociedad?

Totalmente, me sorprende lo que pasa con los pibes, es alucinante. Hay cada vez más gente que canta, más pibes que tocan. Los que vienen de otro palo quieren aprender. Es muy difícil, los yeites del tango son jodidos y los vemos ahí a los jóvenes aprendiendo, porque evidentemente ha llegado el momento, es un desafío complejísimo. Lo veo más que vigente, lo veo como futuro.

gata-04En muchas entrevistas y declaraciones que has dado decís que el tango es edípico. ¿Podés ampliar el concepto?

El tango es edípico (“como la madre no hay”), porque el hombre es edípico en realidad; entonces el hombre que escribe desde el lugar del tanguero me dicen que es machista, pero para mí es edípico. Me encontré con hombres grandes como el Polaco (Goyeneche), (Horacio) Salgán¸ Atilio (Stampone), con sabios, no me encontré con maquetas. Era gente leída, que había vivido el Buenos Aires de la bohemia real y se cagaba de risa de las maquetas machistas. Tengo la puta realidad de haber estudiado psicoanálisis, entonces es imposible que pueda verlo de otra manera. El amor de un hombre por una mujer empieza con la madre y después se desplaza, pero siempre es como el vínculo eterno. Como las minas con los tipos. Pero ellos culturalmente están más vinculados; la soledad en un hombre es letal, no se la banca, en cambio la mujer sí.

¿Pero no creés que el tango cosifica a la mujer?

Creo que pone a la mujer en un lugar de idealización siempre, no la puedo matar afuera, la mato adentro; y la mató con un acting, con una catarsis poética, la mato, me la sacó de la cabeza, sufro. Cuando veo esta violencia de género, pienso qué le pasara al chabón con la madre, qué le habrá movido esta mina para que llegue a hacer semejante barbaridad. Pero hay una idealización, una impotencia también, que es heavy.

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¿Cómo ves el lugar que toman las mujeres en la actualidad, de ser protagonistas, de marcar agenda?

Creo que justamente eso es lo que enerva, la evolución de la mujer desde el punto de vista social. No hablo desde el punto de vista personal y patológico de cada historia, pero hay como una mirada distante que hago; evidentemente acá hay una mina que quiere ser, y un tipo que no aguanta que sea. Como lo que pasaba cuando Cristina era presidenta. Era una cosa muy notoria, sobre todo en las minas machistas. Esa mujer era una amenaza, porque era brillante, tenía poder. Y eso no se lo bancaban.

VOLVER A LAS RAÍCES

La Gata quiere rock, porque el rock marcó su identidad. Fue así que por deseo personal y junto al pedido de familiares y amigos que la escuchaban cantar en su juventud rockera, se lanzó al ruedo con este nuevo proyecto que presentará a principios del 2017. “Avellaneda” es el nombre del flamante trabajo. Con la compañía de su hijo Rafael como productor y su hija Julia, como su coaching, parió este disco de rock como homenaje a los músicos de su generación. “Es muy ecléctico, porque no es un disco de rock todo igual. Rescato, así como rescaté las letras y la música de mis ancestros, a los tangueros, a mis pares”. En el nuevo trabajo, podremos disfrutar a La Gata, volver al espíritu del rock de los 70 Y 80, acompañada por grandes artista como Ricardo Mollo, Fito Páez, Pedro Aznar, Mariano Otero y haciendo temas del “Flaco” Spinetta, Charly y los Redondos.

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