Saltar al contenido.

Seis declaraciones, una causa, más de quinientos años

Plumas: Santiago Corei, Marianela Robledo|

Para que los vean, se tapan el rostro. Para que los nombren, se cambian la identidad. Para que los escuchen, hablan en silencio. Para que los reconozcan, reivindican luchas de hace más de 500 años. Para vivir, mueren. Paramilitares atacan y ellos dicen, un poco con prosa poética y otro tanto con palabras cansadas: ¡Ya Basta!

El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) surge desde las montañas del sureste mexicano y se hace visible en Chiapas el 1 enero de 1994, año de la insurrección contra los malos gobiernos que mancharon largas décadas de la “democracia” en México. Dos vientos, una tormenta y una profecía los moviliza. ¿Qué tormenta? Esa que nace del choque del viento de arriba y el viento de abajo, dicen en su primera declaración redactada un año y medio antes en la Selva Lacandona. ¿Qué profecía? La que habla de que cuando amaine la tormenta, cuando la lluvia y el fuego dejen en paz otra vez la tierra, el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor. Más de diez años fue el proceso previo, ese en el que mujeres y hombres se organizaron para levantarse en armas pero sin violencia para defender y cuidar la tierra, valorando lo hecho por los revolucionarios Emiliano Zapata y Pancho Villa luego de la dictadura de Porfirio Díaz a principios de Siglo XX, y para poner en práctica las enseñanzas de los ancestros indígenas.

“¿De dónde venimos? ¿A dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?”, se preguntan los que nacen de la noche y van respondiendo mientras surge la luz. Caminan con la palabra sencilla en un mundo donde, creen, pueden caber muchos mundos. Está el mundo que todos ven pero nadie ve, el del globo terráqueo, que los tiene a ellos como a tantos otros hermanos castigados por los poderosos que humillan, roban, encarcelan, matan, y nadie dice nada. Y está el mundo que ellos profesan, el de la alegría. Ese en el que quepan todos los pueblos, todas las lenguas, el que todos caminen al paso del más lento, el que todos rían, el que todos amanezcan. Así nacieron, en la tierra de la vida y la esperanza.

A las demandas que ellos tienen, que generalmente llevan la firma del por entonces Subcomandante Insurgente Marcos (hoy Subcomandante Insurgente Galeano, en homenaje al compañero asesinado en Mayo de 2014) y que lleva la opinión, la palabra y el consenso de todos los zapatistas; el gobierno federal ha respondido en algunos casos con un inentendible “perdón”, para más luego contestar con desinterés, desprestigio, persecución, humillación, balas y muerte. Hubo un acuerdo que se iba a llevar a cabo en 1997, entre el EZLN y el (mal) gobierno de turno, que se llamaba “Acuerdo de San Andrés”, porque San Andrés es el municipio donde se firmaron los mismos. Perdón, no participaban solo los zapatistas y los burócratas de traje, estaban involucrados también muchas gentes, y pueblos, y organizaciones sociales que reclaman por los pueblos indios de ese país. Todos emitían su opinión y se conformó un acuerdo para que sean reconocidos tanto sus derechos como su cultura en la Constitución Nacional. Hubo firma y todo… y nada. Como algunas acciones no saben de papel, quedaron en lista de espera y fue la violencia quien se puso a tiro con la agenda oficial. Un tal Zedillo, por entonces presidente, mandó a matar 45 hombres, mujeres, ancianos y niños en un poblado que se llama Acteal.

A partir de entonces, como abejas por los aires, se esparció la miel del reclamo y el apoyo por los cinco continentes. Grandes intelectuales, artistas, científicos de todo el mundo se sumaron para hablar, para dar a conocer, para entender el por qué de tanto odio y amortizar entre todos semejante dolor. El resultado de esta unión intergaláctica fue, dentro de territorio político mexicano, que los integrantes del tripartidismo PRI, PAN y PRD se pusieran de acuerdo allá por el año 2001 en pos de no reconocer nada: ni derechos ni cultura indígena.

zapata-00

El tiempo avanzó y la organización venció, tierra adentro, para echarle ganas a la conformación de los municipios autónomos rebeldes, que es como se organizaron los pueblos para gobernar y gobernarse. En 2003 nacen las Juntas de Buen Gobierno ( JdBG), que es el órgano rector para mandar obedeciendo las demandas del pueblo. Ello no se género de un día para el otro, es producto de siglos de resistencia indígena y de la propia experiencia zapatista. En paralelo se crean cinco Caracoles que son los espacios donde funcionan las JdBG, pero son también los espacios donde se canalizan las acciones para que haya una mejor coordinación entre municipios, donde se solucionan los problemas con otras organizaciones, donde se atiende el apoyo de las sociedades civiles adherentes del mundo, donde se elaboran proyectos, donde se mejora la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, el reparto de las tierras, donde se hacen festivales y para darle flujo a las artes, a la ciencia, al compás del hacer compañero.

Así están los del EZLN, con las demandas en la larga noche de los quinientos años, que ahora son exigencia: por hacerse escuchar, contra el hambre, reclamando un techo digno, por el saber, por la tierra, por el trabajo justo, por la vida, por el respeto a los derechos, por el libre pensamiento, por la historia.

Los zapatistas, rodeados de un sistema capitalista que para ellos es un sistema social en el que algunos tienen todo y muchos otros no tienen nada, ven que su Patria está gobernada por neoliberales que destruyen la Nación. Esos mismos zapatistas quieren transmitirle a todos los que resisten con sus diversos modos en cada rincón del mundo, que no están solos. Que, aunque pequeños, están para apoyar y aprender. Y dejan un mensaje, en su última declaración (La Sexta) para los pueblos hermanos de América Latina que alguna vez se iluminaron con la luz del Che Guevara o de Simón Bolívar. A Cuba le dicen que no está solo y que no están de acuerdo con el bloqueo y que les van a mandar maíz, al menos, para su resistencia. A los mapuches de Chile, que aprenden de sus luchas. A los venezolanos, que bien miran como defienden su soberanía. A los indígenas de Ecuador y Bolivia, que están dando una buena lección de historia a toda Latinoamérica por ponerle un alto a la globalización neoliberal. A los piqueteros y jóvenes de Argentina, les dicen que los quieren. A los uruguayos que quieren un país mejor, que los admiran. Y a los que están sin tierra en Brasil, que los respetan. Y así van los del machete, la milpa, el pasamontaña, el café, el paliacate. Con esos íconos simbólicos que los identifican y de vez en cuando gritan que no se rinden, que Zapata vive y que, a pesar de todo, la lucha sigue. Luchando suben y bajan de las montañas, con la bandera roja y negra e interpretando con acción diaria y constante el lema con el que desean construir Democracia, Justicia y Libertad.

zapata-02

 

OTRO MUNDO POSIBLE

Madre de los Caracoles del Mar de nuestros sueños

(“S-NAN XOCH BAJ PAMAN JA TEZ WAYCHIMEL KU”UNTIC”)

Dicen que el caracol avanza lento pero a paso firme; dicen que los y las zapatistas caminan como el caracol siguiendo los pasos de los más viejos, esos que echaron a andar el mundo, que sembraron la lucha y la resistencia. También dicen (las buenas lenguas, enemigas de los malos gobiernos) que cuando volvés de territorio zapatista “donde el pueblo manda y el gobierno obedece”, no volvés igual. Algo de eso nos sucedió a los Amerindios que estuvimos allí… La Realidad es el caracol que está en las montañas del sureste mexicano, camino al corazón de la selva Lacandona. Hacia allí fuimos para integrar las Brigadas Civiles de Observación (BRICOS), proyecto del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, A.C. como observadores internacionales ante la fuerte ofensiva militar y paramilitar que ejerce el Gobierno mexicano, en contra de las comunidades indígenas y campesinas de Chiapas. Llegamos para acompañar, documentar y adherir a la solidaridad internacional de las luchas por la Justicia, Dignidad y respecto a los Derechos Humanos, en lo que atañe a lo formal de nuestra tarea. Pero allí también llegamos para aprender y sentir con nuestros cinco sentidos, junto a l@s compas del EZLN y nuestras largas charlas compartidas. Vimos que otra realidad es posible, donde la vida es dialéctica, donde la teórica es práctica y la práctica, teórica. Donde los/las compas se organizan y forman sus municipios autónomos en rebeldía, sus juntas del buen gobierno, que nos animamos a decir que son la experiencia más genuina y concreta de democracia participativa en Latinoamérica. Educación y salud autónomas, las mujeres organizadas en cooperativas de trabajo colectivo (Ley revolucionaria de las mujeres). Un proyecto alternativo de organización que abarca lo intelectual y lo social, creado por y para las comunidades, bajo la bandera de lucha, resistencia, autonomía y dignidad. Como dicen los compañer@s, “aún falta lo que falta”, pero podemos asegurar que lo construido es mucho y es una realidad. Allí quedó nuestro corazón, en Chiapas, abajo y a la izquierda. ¡Arriba L@s que luchan!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: