Saltar al contenido.

La economía plebeya, la economía de la calle

| Plumas: Emiliano Recalde, Martín Garo, Henry Chiroque*|

* Docentes tecnicatura universitaria en economía social y solidaria. Incubadora de economía, mercados y finanzas.

El contexto de redistribución regresiva del ingreso, agravado por la escalada inflacionaria, la pérdida de la calidad en el empleo, además del despido masivo de trabajadores del sector público y privado llevado adelante por la actual alianza de Gobierno, nos lleva a viejos y espantosos años (“los salvajes unitarios están de fiesta”), pero también, ello ha dado lugar a una multiplicidad de iniciativas asociativas económicas que buscan resolver la reproducción de la vida de las personas implicadas.

La economía globalizada transnacional y concentrada de grandes corporaciones de la explotación que se adueñan de la renta agraria, los banqueros de la especulación financiera, las industrias que se apropian del plusvalor y las grandes comercializadoras que intermedian las transacciones son los gigantes centros privados de acumulación del capital. Ante ello, cotidiana y paralelamente podríamos decir que se dan una infinidad de prácticas de intercambio, espacios de comercio y consumo popular. Esta economía es la que sucede en las calles y disputa la reproducción de la vida ante el poder del capital globalizado, aquella que da cuenta de la pluralidad de formas del trabajo en las relaciones que se dan en el hacer. A esta economía la podríamos nombrar como “economía plebeya”.

Estas relaciones de microeconomía garantizan las condiciones básicas de vida de los integrantes de las unidades domésticas, de los grandes conglomerados de los sectores populares. Replantea y revisa las conceptos abstractos y hegemónicos de “desarrollo” y “crecimiento” que forman parte de las agendas actuales del gobierno nacional y del conjunto de grandes grupos empresarios, que extraen y toman los ingresos, inversiones y excedentes de estos sectores, a partir de la dinámica de los consumos de alimentos y servicios. Por ello podemos relacionarla a estrategias de supervivencia dentro de las reglas del sistema capitalista, es decir adquiriendo los bienes y servicios generados en este, para garantizar la reproducción de los integrantes de las unidades domésticas.

La economía plebeya surge del saber-hacer de las personas, irrumpe y da un salto de la vida privada a la vía pública en la lucha por la reproducción de la vida. Podríamos arriesgarnos sin dar un salto al vacío que devuelve la federalidad al barrio que la actual alianza de gobierno unitario le mezquina. Hagamos una caprichosa caracterización a través del diálogo de contrarios.

Democracias económicas de las organizaciones, de las relaciones y transacciones frente al autoritarismo capitalista de los centros privados de acumulación.

Intento de horizontalidad en las relaciones interpersonales frente a la verticalidad decisional de la economía de mercado.

Mercados insulares como las ferias populares, tiendas colectivas, compras comunitarias, redes de consumo, se disputan también y conviven con los mercados concentrados, los grandes mediadores.

Producción popular de pequeñas unidades productivas urbanas, de agricultura familiar, asociativas y por otro lado las empresas transnacionales del capital monopólico.

La elaboración cotidiana y permanente de redes y entramados de la comunicación para la producción de sentidos ante la información de los medios concentrados masivos.

Esta lista podría continuar si nos lo propusiéramos, pero también es importante remarcar que no sólo se enfrentan, sino que también dialogan y conviven con otras economías en lo que se denomina economía plural, término que nuestra hermana Bolivia tiene como práctica desde la misma constitución.

En algunos casos, la “tildan” de economía informal, pero aquí el desafío es desvincularla de lo ilegal e ir construyendo el sentido de una economía que pugna por nuevas formas en su hacer:

Nuevas variantes de relación entre los trabajadores y las formas del trabajo. No solo como trabajo asalariado, sino como el trabajo reproductivo, doméstico, solidario, asociativo.

Nuevas formas de intercambio. Ya no como intercambio de mercancías sino por aquellos intercambios por los bienes de uso de una persona para la satisfacción de las necesidades.

Nuevas formas del vínculo con la naturaleza, desarrollando actividades que contrarrestan el deterioro ambiental.

En estos años se han profundizado los lazos y las relaciones entre las diversas iniciativas y experiencias por lo que podríamos acercarnos a los valores teóricos de la Economía Social y Solidaria, significante polisémico que no logra abarcar todo aquello que pretende designar. El desafío en la etapa actual es profundizar en la articulación y la construcción de espacios más amplios donde puedan afrontar el contexto, pero ello no es posible sin un liderazgo estatal que promueva equidad en la mayorías impulsando e industrializando la producción de bienes de uso en armonía con la Naturaleza, tal como dice Garcia Linera, en la cuarta tensión de las Tensiones Creativas de la Revolución.

Seguramente estos años sean difíciles, por lo que es importante construir relaciones y articulaciones que permitan pensar en el desarrollo de las comunidades a través de la producción de satisfactores de necesidades para la vida que a la vez tendrá contradicciones. Como dice Linera, “la vida es sinónimo de lucha sumada a contradicción”.

almacen autogestivo.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: